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Mi
nombre es Mª Alicia Mauriño y el de mi marido
Aníbal Otaño, somos de la ciudad de Salta,
que está situada al norte de la Rep. Argentina. Llamada
Salta "la linda", por su belleza, señorío
y ancestrales costumbres gauchescas. Actualmente residimos
en la ciudad de Córdoba, España.
¿Por
qué "Del Bagual"? El Bagual es un caballo
indómito, conocido en la región de Salta como
el bagual del norte, que tradicionalmente es presentado
en todos los festivales de doma, folklore y destrezas criollas,
para que los gauchos más osados intenten montarlo.
Con mi padre íbamos a todas las que podíamos,
y en honor a esa tradición elegimos como nombre de
nuestro afijo "Del Bagual".
Siempre
viví en el campo, rodeada de todo tipo de animales,
sobre todo de caballos y perros. Compartiendo mucho con
los gauchos, me gustaba verlos trabajar con los caballos
y las vacas, donde los perros eran de gran ayuda y eternos
compañeros. Tenía
por costumbre, casi todos los días, dar mi paseo
a caballo por el campo y cuando me encontraba algún
perro solitario, si me seguía, al final terminaba
en casa. Llegué a tener quince, me gustaban todos,
nunca tuve predilección por ninguna raza, eso sí,
me gustaban los bravos, los que se necesitan en el campo
para andar sola y segura. Pero cuando vi por primera vez
un autentico "Dogo Argentino" supe que sería
la raza que me acompañaría toda mi vida.
Yo
tendría catorce o quince años, cuando un día
llega a casa Víctor Aranda Saravia, perteneciente
a un grupo de amigos, con el que compartíamos largas
cabalgatas, y me dice que salga, que en el coche tenía
un perro que me quería mostrar. ERA UN DOGO, se lo
había dejado en su finca Nicolás Lecuona del
Prat, gran amigo de su familia. Nunca había visto
un perro con tanto poder, nobleza y belleza. A
partir de ese día nunca faltó un dogo en casa,
los primeros siempre estarán entre mis recuerdos
más queridos: Body la ladrona (en mi casa todas las
mañanas amanecían lazos, machetes con empuñadura
de cuero, y botas de algún gaucho), Nahuel el dormilón,
Lola y Malevo (tan peleones, estos últimos regalo
de mi amiga Pelusa Bobes Martín, actualmente gran
criadora salteña de Pastores Alemanes).
Cuando
conocí a Aníbal, mi marido, era un gran aficionado
a las cacerías con perros de muestra. Llegó
a criar muy buenos Pointer, que luego repartía entre
sus amigos para compartir cacerías, pero terminó
haciéndose doguero. Cuando
nos vinimos a España y pasaron dos años era
como que nos faltaba una parte muy importante de nuestras
vidas y a la vez, necesitábamos llenar ese vacío
que sientes cuando amas los perros y tienes una gran pasión
por tu raza, así que juntos decidimos formar nuestra
familia de dogos.
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